Estambul: entre Oriente y Occidente
Los griegos la llamaron Bizancio, los romanos Constantinopla y los turcos Estambul. Ha sido capital de tres imperios: el Romano, el Bizantino y finalmente el Otomano. Hoy día es la mayor ciudad de Turquía y, como tal, conserva una enorme riqueza cultural e histórica.
Sin duda hay un edificio que se ha convertido en el emblema de la ciudad: Santa Sofía. Erigida por Justianiano en el siglo VI, se considera el mayor monumento de época Bizantina en el mundo. Ha sido iglesia, mezquita y posteriormente convertida en museo. Destaca su gran cúpula central, todo un prodigio de ingeniería.
Unos años después de la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453, Solimán I el Magnífico intentó emular la grandeza de Santa Sofía construyendo la Süleymaniye, una de las mayores mezquitas de la ciudad. Con sus cuatro enormes minaretes, se alza desafiante en el paisaje de la ciudad. Y si quieres disfrutar de los azulejos de iznik, no te pierdas la Mezquita Azul.
Parada obligatoria en Estambul es el Palacio de Topkapi, residencia de los sultanes otomanos hasta el siglo XIX, fecha en la que se trasladaron al Palacio de Dolmabahce.
Por último, el Kapali Carsisi o Gran Bazar es una de las principales atracciones de Estambul. Los turistas se recrean en la multitud de colores, aromas y mercancías que ofrece el mayor bazar de la ciudad.
Estambul es hoy día una megalópolis con más de 10 millones de habitantes, extendida a lo largo de dos continentes y dividida por el Bósforo. Es una ciudad antigua, medieval y moderna. Si hay un puente entre Europa y Asia, se llama sin lugar a dudas Estambul.









